NELSON ÁLVAREZ


Cuando Nelson tenía 13 años, era estudiante en su nativa Luruaco, en Atlántico (Colombia) participando en nuestro programa CARTITILLA. Nelson era uno de esos estudiantes que uno nunca olvida. Constantemente hacía preguntas y quería saber más sobre los titíes cabeciblancos y sobre cómo él podía ayudar a proteger este pequeño primate que solo se encuentra en Colombia y que está en peligro crítico. Al completar la CARTITILLA, Nelson quería seguir vinculado con el trabajo del Proyecto Tití, y dada su motivación y pasión por la conservación, fue seleccionado para participar en nuestros programas de liderazgo ambiental juvenil TITI CLUB y TITI LIDERES.


Nelson creó su propia camiseta y gorra (Yo Protejo a los Titíes) y las vestía cada vez que recorría su comunidad de Luruaco puerta a puerta, distribuyendo volantes que el diseñó e imprimió, y hablando con los adultos para pedirles su apoyo y participación en su campaña de reciclaje. El plástico recolectado se usaría para apoyar los programas comunitarios de fabricación de TITI POSTES. Nadie podía decir que no a Nelson y gracias a sus esfuerzos, logró recolectar, con sus compañeros de trabajo, más de 20 toneladas de plástico reciclado que de otra manera hubieran seguido contaminando las zonas naturales aledañas a su comunidad. Además, compartía su conocimiento sobres los titíes con todas las personas con las que conversaba, a tal punto que la gente pensaba que él trabajaba para el Proyecto Tití por su amplio conocimiento, pasión y motivación. Nelson era siempre muy activo también en la celebración anual del Dia del Tití, ayudando a nuestro equipo para organizar a sus amigos y vecinos e involucrarlos como participantes y voluntarios de este evento. Era también un animado bailador y participaba en todos los retos y concursos como le fuera posible como parte de esta celebración anual.


Bien fuera durante las sesiones escolares o las vacaciones, aún cuando ya se había graduado del colegio, Nelson estaba siempre apoyando como voluntario del Proyecto Tití, hablando sobre titíes con cualquier persona que estuviera dispuesto a escucharlo. Con frecuencia se le veía leyendo las historias de la CARTITILLA a los más pequeños en su familia o vecinos para también motivarlos a apoyar nuestra causa. Nelson quería crear un grupo sólido de apoyo en su comunidad para proteger a los titíes.

Nelson se graduó del colegio en el 2015 y soñaba con continuar sus estudios en el área de la conservación ambiental, pero su familia no tenía los medios para apoyar su educación superior. Debido a su desempeño y entusiasmo por la conservación de los titíes, Proyecto Tití le otorgó una de las primeras becas de Blue Sky, la cual le ayudó a completar su grado de tecnólogo en el manejo de recursos naturales en el SENA, cuya sede estaba en la comunidad de Sabanalarga, a unos 20 kilómetros de su comunidad. Mientras estudiaba seguía trabajando en la panadería local, vendiendo queso, y otra serie de trabajos poco comunes para poder apoyar el sostenimiento de su familia. Esta oportunidad despertó aún más interés en Nelson quien soñaba con seguir estudiando en la Universidad. Para poder buscar opciones financieras y seguir sus sueños, Nelson trabajó un tiempo en un restaurante en Cartagena, luego en una tienda en Bucaramanga y en 2018 llegó a Bogotá, en donde desde el Proyecto Tití lo conectamos con el Parque Zoológico Jaime Duque, entidad amiga y benefactora de nuestros esfuerzos de conservación. Quedaron fascinados con Nelson y lo contrataron como asistente de educación e interpretación del parque. Nelson tomó vuelo en su equipo, y se destacó por la organización de varios eventos para educar a los visitantes y recaudar fondos en favor del Proyecto Tití. Así pudo retomar sus planes y se inscribió en la Universidad Minuto de Dios para estudiar a distancia una Licenciatura en Educación Ambiental.


Desafortunadamente Nelson se vio afectado por el cierre del Parque Jaime Duque cuando inició en Colombia la pandemia del COVID-19 a principios del año 2020 y perdió su trabajo. Con mucha tristeza regresó a su comunidad y espera poder volver una vez se normalicen las actividades del zoológico.Pero Nelson reconoce que esto es solo un obstáculo temporal que superará pronto, y mientras tanto sigue adelante con sus estudios y sigue compartiendo su conocimiento y su pasión por la conservación con los jóvenes de su comunidad en todos los escenarios posibles, contribuyendo a formar la siguiente generación de líderes de la conservación en su comunidad. Nelson es sin duda uno de los embajadores y voluntarios más comprometidos con los que contamos en Proyecto Tití.