RECOLECTANDO SEMILLAS

A medida que trabajamos para proteger los bosques que son hogar del tití, necesitamos recolectar material botánico que nos ayude a restaurar de manera efectiva los bosques que este primate necesita para sobrevivir. Durante más de 20 años hemos estudiado la dieta del tití en tres áreas de bosque diferentes y hemos documentado que los titíes consumen frutas, exudados y néctar de más de 80 especies diferentes de árboles, arbustos y lianas o bejucos. Con base en esta información, recolectamos semillas de una amplia variedad de árboles, la mayoría al interior de nuestra reserva, para luego reintroducir en nuestras áreas objeto de restauración. En este proceso, mantenemos registros de los árboles que nos proveen las semillas para poder maximizar la diversidad genética como parte de nuestros esfuerzos. El tipo de estrategia de restauración que implementemos determina las especies que recolectamos, germinamos y sembramos. Por ejemplo, para enriquecer bosques en crecimiento, usamos la Ceiba blanca (Hura crepitans), “Patica de Paloma”( Stylogyne turbacensis)  y “Muñeco” (Cordia collococca)que son fuentes importantes de alimento para los titíes.

"Crispeta" (Allophylus racemosus)

“Patica de Paloma”( Stylogyne turbacensis)


PROPAGANDO SEMILLAS EN NUESTRO VIVERO

Una vez en nuestro vivero, las semillas recolectadas reciben diferentes tratamientos según la especie, para lograr su exitosa germinación. Algunas semillas como las del “Caracoli” pueden ser plantadas directamente en el sustrato del germinador y al poco tiempo empiezan a crecer las plántulas, pero otras semillas como las de “Orejero” necesitan ayuda. En el medio natural, esa ayuda viene de los titíes y de otros animales silvestres. Por ejemplo, los titíes se tragan enteras las semillas de la mayoría de las frutas que consumen y ayudan a dispersarlas cuando las defecan a medida que se desplazan por el bosque. Lo que es bien interesante es que algunas de esas semillas necesitan pasar por el tracto digestivo de los titíes lo cual las hace más permeables al agua y al aire, favoreciendo su posterior germinación. Para estas semillas que necesitan ayuda, nuestro equipo raspa la capa externa con mucho cuidado y las plantan en las camas de germinación que están bajo sombra y protegidas del calor del sol, y son regadas periódicamente. Cada especie tiene requerimientos diferentes, y por lo tanto manejamos su crecimiento y desarrollo con diferentes tasas de supervivencia y germinación bajo diferentes condiciones climáticas. A lo largo de este proceso, recolectamos muchos datos para cada especie, para poder maximizar el número de plantas que podemos producir para surtir nuestros esfuerzos de restauración. A medida que las plantas germinan y crecen, las trasplantamos en bolsas para que puedan seguir su desarrollo y alcanzar la talla necesaria que nos permita sembrarlas en las áreas de restauración.


Y AHORA, QUE EMPIECEN LAS SIEMBRAS

El tiempo de siembras lo es todo para nuestros procesos de restauración. En esta región de Colombia, tenemos tres épocas climáticas muy definidas: la época seca (de diciembre a marzo), la época de lluvias esporádicas (de abril a julio) y la época de lluvias copiosas (de agosto a noviembre).  En promedio, el bosque seco tropical en esta región recibe cerca de 1562 mm (61 pulgadas) de lluvia cada año.  Sin embargo, con el cambio climático, estamos experimentando mayores variaciones anuales en cuanto a la cantidad de lluvia. Desde que empezamos a monitorear las lluvias en el año 1999, 10 de los 13 años de lluvias extremas (más de 1824 mm o 71 pulgadas) o de sequía (menos de 1300 mm o 51 pulgadas) ocurrieron entre los años 2009 y 2020.  Para tomar ventaja de los picos anuales de lluvia, generalmente sembramos las plántulas al principio de cada temporada (marzo para las lluvias esporádicas y agosto para las lluvias copiosas) para asegurarnos de que las plántulas tengan suficiente agua para sobrevivir cuando entre nuevamente la época seca. Esto es de mucho cuidado, pues la supervivencia de las plántulas depende mucho en la cantidad de agua lluvia de cada año; mucha lluvia y la plántula puede enfermarse y morir, muy poca lluvia y la plántula no se arraigará lo suficiente para sobrevivir la época seca. Afortunadamente el año 2021 ha sido, hasta la fecha, un año de lluvias moderadas, así que esperamos que las 25,000 plántulas que estamos sembrando, tengan un buen arraigo en las áreas que estamos restaurando.